sab 7a. Ord. año impar antes Cuaresma (Id=170)
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Antífona de Entrada

Tengo los ojos puestos en el Señor, porque él me libra de todo peligro. Mírame, Dios mío, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Nos acogemos, Señor, a tu providencia que nunca se equivoca, y te pedimos humildemente que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquello que pueda contribuir a nuestro bien.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

El Señor hizo a los hombres conforme a su propia imagen

Lectura del libro del Eclesiástico
17, 1-15

Formó el Señor al hombre de la tierra y allá lo hará regresar de nuevo. Asignó a los hombres días y tiempo limitados; puso en sus manos todo cuanto existe en la tierra; los revistió de una fuerza como la suya y los creó a su imagen. Hizo que todo ser viviente les temiera, para que dominaran sobre las fieras y aves.
Les formó lengua, ojos y oídos y les dio un corazón para pensar; de ciencia e inteligencia los llenó y les dio a conocer el bien y el mal; les infundió su propia luz para mostrarles la grandeza de sus obras. Así alabarán su nombre santo, proclamando la grandeza de sus obras.
Les concedió además conocimiento y en herencia les dio la ley de la vida; estableció con ellos una alianza eterna y les manifestó sus decretos. Vieron con sus ojos la grandeza de su gloria, con sus oídos oyeron su voz majestuosa.
El les dijo: "Cuídense de practicar el mal", y les dio mandamientos con relación al prójimo. Ante Dios está siempre la conducta del hombre, y nada se oculta a sus ojos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 102, 13-14.15-16.17-18a

La misericordia del Señor dura por siempre.
Misericordia Domini ab aeterno super timentes eum

Como el padre siente ternura por sus hijos, así siente el Señor ternura por quienes lo respetan; él sabe de qué estamos hechos, se acuerda de que somos polvo.
La misericordia del Señor dura por siempre.
Misericordia Domini ab aeterno super timentes eum

Los días del hombre son como la hierba: florecen como la flor del campo, pero apenas la roza el viento, deja de existir y nadie la vuelve a ver en su sitio.
La misericordia del Señor dura por siempre.
Misericordia Domini ab aeterno super timentes eum

En cambio, el amor del Señor por quienes lo respetan dura eternamente y su salvación alcanza a hijos y nietos: a todos los que guardan su alianza.
La misericordia del Señor dura por siempre.
Misericordia Domini ab aeterno super timentes eum

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Dirigátur, Domine, oratio mea sicut incensum in conspectu tuo
Aleluya.

Evangelio

El que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
10, 13-16

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo trajeron unos niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos los reprendían. Jesús, al verlo, se indignó y les dijo:
"Dejen que los niños vengan a mí; no se lo impidan, porque de los que son como ellos es el reino de Dios. Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él".
Entonces Jesús los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Confiados en tu misericordia, Señor, venimos a tu altar con nuestros dones, a fin de que te dignes purificarnos por este memorial que estamos celebrando.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Proclamación del misterio de Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque unidos en la caridad, celebramos la muerte de tu Hijo, con fe viva proclamamos su resurrección y con esperanza firme anhelamos su venida gloriosa.
A quien alaban los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Yo te invoco, porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Padre Santo, tú que nos has alimentado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, guíanos por medio de tu Espíritu a fin de que, no sólo con palabras, sino con toda nuestra vida podamos demostrarte nuestro amor y así merezcamos entrar al Reino de los cielos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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